Artículo originalmente publicado en el blog de “La Sirena” (colaboré hasta 2015) en 2013. He actualizado algunos datos.

Creer que existen “superalimentos” es peligroso. No sé si tanto como creer que podemos volar y lanzarnos por el balcón, pero es peligroso, sin duda.  Como la alimentación es capaz de prevenir una larguísima lista de enfermedades, cualquier desequilibrio dietético puede ser nefasto. Y los mal llamados “superalimentos” pueden desequilibrar nuestra dieta. ¿Sabías que la Organización Mundial de la salud considera que “mejorar la nutrición podría ser el factor aislado más importante para reducir las enfermedades en la Región Europea de la OMS”?  Hablo brevemente a continuación un par de los más famosos “superalimentos”, para extraer algunas conclusiones al respecto.

Salvado de avena

Todos sabemos quién puso de moda al salvado de avena: el señor Dukan. Sí, el mismo Dukan que fue expulsado del Colegio de Médicos de su país. Si bien es cierto que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, en sus siglas en inglés) permite indicar a los fabricantes de alimentos que el consumo de 3 gramos de beta-glucano a partir de salvado de avena podría disminuir el colesterol en adultos, queda por resolver si eso se va a traducir en beneficios reales en el riesgo cardiovascular o en la mortalidad. Hablé de ello en el texto “Ir a donar sangre…y volver con mala sangre por culpa de las galletas ‘Avenacol’“. Sucede como con los esteroles vegetales del producto “Danacol”: podrían disminuir un poco nuestros niveles de colesterol, pero no tenemos claro que disminuyan el riesgo cardiovascular…hasta el punto de que nuestro Ministerio de Sanidad desaconseja su utilización para tratar la hipercolesterolemia. Pueden comprobarlo en este mismo blog, en el escrito “¿Benecol, Danacol, Omega-3, soja…para el corazón? “No se recomienda”“.

De lo que nadie duda es de lo siguiente: la EFSA no permite afirmar que el salvado de avena sirva para adelgazar, como se puede comprobar aquí. ¿Tendrá que ver con esta incoherencia el hecho de que el propio Dukan vendiera en su día salvado de avena con su nombre impreso en el embalaje del producto?

Pero el salvado de avena no sólo es ineficaz para adelgazar, también puede impedir el correcto funcionamiento del fármaco utilizado por millones de españoles para controlar sus niveles de colesterol: las estatinas. Así es, estudios publicados por Ricther y colaboradores y de Andrés y colaboradores han observado que tomar salvado de avena puede elevar el colesterol, debido a la disminución de la eficacia de las estatinas.

Miel

La miel lleva de moda años y años, aunque en este caso no hay ningún responsable de su fama, si no es su delicioso sabor. Pese a sus dilatada fama, las investigaciones rigurosas no le favorecen. Como ya amplié este asunto en este mismo blog, remito a los escépticos al artículo que dediqué al tema: “Miel: ¿panacea?“.
Floradix

 

Peligrosos milagros

La lista de “superalimentos” no solo es casi infinita, sino que, como el universo, se expande. Dicha lista incluye, por citar algunos ejemplos, al jarabe de arce, a las bayas de goji, al alga kombu o la kombucha. Hablando de la komubcha, no dejen de leer uno de los magníficos textos de la periodista Laura Caorsi (en Twitter: @lauracaorsi), titulado: “La kombucha y los siete milagritos“. Aquí un aperitivo: “No existen los alimentos superpoderosos, ni las bebidas milagrosas ni la piedra filosofal. En cambio, sí una piedra angular para su venta: la narrativa nutricional”.

La cuestión es que creer en los “milagritos” de los productos antes mencionados, y muchísimos más que están por venir, no siempre es inocuo.  De hecho, hay investigadores que consideran depositar nuestra fe en productos alimentarios con supuestas propiedades beneficiosas puede ser arriesgado porque podríamos volvernos indulgentes con el resto de nuestros hábitos de salud. Esto sucede porque se puede producir en nosotros una sensación de invulnerabilidad, que desinhibe nuestros comportamientos insanos. Un trabajo científico constató que tomar suplementos dietéticos puede generar un incremento en el tabaquismo, a causa a la errónea creencia de que dichos suplementos protegen del cáncer. Nada más lejos de la realidad.

Por su parte, el European Food Information Council llegó a la conclusión de que “no es realista esperar que un pequeño conjunto de «superalimentos» vaya a aumentar significativamente nuestro bienestar”. El mensaje de los organismos con autoridad en la materia es que tomemos una gran variedad alimentos de origen vegetal, pero jamás nos instan a ingerir un alimento en particular. Un alimento, de forma aislada, jamás ejercerá prodigios en nuestra salud. Sí lo hará, a medio o largo plazo, un buen estilo de vida que incluya una dieta rica en alimentos de origen vegetal, como justificamos ampliamente Juanjo Cáceres (@juanjocaceresn) y yo en nuestro libro “Más vegetales, menos animales“.

 

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