Un trabajo científico acaba de desmentir la creencia popular de que perder mucho peso gracias a los nuevos fármacos para la obesidad se traducirá en una mayor propensión a hacer ejercicio físico.
La investigación, con 753 pacientes con obesidad y presentada en ENDO 2026 (congreso anual de la Endocrine Society, el evento más importante en endocrinología) acaba de constatar que en el mundo real (no en el ámbito de las investigaciones científicas controladas) los pacientes con obesidad disminuyen progresivamente su práctica de actividad física tras iniciar el tratamiento con fármacos agonistas del receptor de GLP-1: Semaglutida (Ozempic, Rybelsus, Wegovy), tirzepatida (Mounjaro, Zepbound), liraglutida (Victoza, Saxenda), dulaglutida (Trulicity).
Es un dato muy preocupante, sobre todo si sabemos que entre el 20% y el 40% del peso total perdido con la terapia basada en GLP-1 (que usan millones de personas) proviene de la masa muscular magra (Int J Mol Sci. 2026 Sep 10;27(18):8057).
En una entrevista de Erik Swain para Healio, la primera firmante de la investigación, la doctora Sajana Maharjan (departamento de medicina interna del Hospital HSHS St. John’s en Springfield, Illinois) ha indicado lo siguiente:
“Se suele asumir que perder peso facilita el movimiento y fomenta una mayor actividad física. Nuestros datos sugieren que esta suposición no se cumple en la práctica”.
Su trabajó constató que las tendencias no variaban según la edad, el grado de obesidad severa, los antecedentes de accidente cerebrovascular ni los antecedentes de insuficiencia cardíaca. Quizá ocurra por la falsa sensación de seguridad.
Unas recientes declaraciones de la doctora Holly R. Wyatt (también entrevistada por Erik Swain para Healio) subrayan lo anterior:
“Uno pensaría que después de perder peso, la gente tomaría mejores decisiones alimentarias, y después de aliviar el dolor de rodilla, harían más ejercicio, pero los estudios han demostrado que no es así […] los pasos disminuyeron, y los minutos de actividad física moderada a vigorosa también”.
Wyatt insiste en la cautela que deberíamos tener, y que no se está teniendo, con estos fármacos. Se pregunta si a causa de ellos estamos creando “un nuevo ciclo de subida y bajada de peso” que afecte negativamente a nuestra composición corporal y a nuestra salud. Cita un estudio que reveló que, tras un año de tratamiento con un GLP-1, las tasas de abandono fueron del 46,5 % en pacientes con diabetes tipo 2 y del 64,8 % en pacientes sin ella, y tras dos años, las tasas fueron del 64,1 % en aquellos con diabetes tipo 2 y del 84,4 % en aquellos sin ella. Algo importante dado que el peso vuelve a subir tras interrumpir el tratamiento. Peso que no será precisamente la masa muscular que se haya perdido.
He añadido estos datos en forma de posdata en mis artículos “Nuevos fármacos para la obesidad y pérdida de músculo” y “La extrema cautela que NO se tiene con los nuevos fármacos para la obesidad”
Fuentes citadas:
Maharjan S, Dangol G, Le Q. SAT-714 – Losing Pounds, Not Gaining Steps: The Paradox of GLP-1 Receptor Agonist Therapy [resumen de póster]. En: ENDO 2026; 2026 Jun 13. Disponible en: https://endo2026.endocrine.org/fsPopup.asp?PresentationID=1845539&mode=presInfo
Swain E. Change in weight-loss game raises new questions. Healio Endocrinology. 20 de octubre de 2026. Disponible en: https://www.healio.com/news/endocrinology/20261020/speaker-change-in-weightloss-game-raises-new-questions
Swain E. Exercise declined in patients with obesity after starting a GLP-1. Healio. 2026 Jun 13. Disponible en: https://www.healio.com/news/endocrinology/20260613/exercise-declined-in-patients-with-obesity-after-starting-a-glp1
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