Nota (9 de abril de 2017):  si estás leyendo esta entrada, quizá te interese esta otra: “Vídeo y transcripción [con bibliografía] de la charla “La copita de vino no es saludable” (TEDxAlcoi)“.

 

Corría el año 2009 cuando Eduard Baladia, Maria Manera, Maria Teresa Comas y yo publicábamos, en nombre del ya disuelto GREP-AEDN, un documento titulado “Alcohol con moderación y salud“. Desde entonces hasta hoy, miles de voces más preocupadas por su economía, por su fama o por el impacto de sus titulares que por nuestra salud, han atribuido supuestos beneficios al consumo “moderado” de alcohol, lo que incluye, por supuesto, al vino o a la cerveza.  Pongo “moderado” entre necesarias comillas, porque en realidad deberíamos denominarlo “de bajo riesgo” (bien diferente a “de nulo riesgo”).

Las voces recién mencionadas suelen acudir a la llamada “curva en J”, según la cual los abstemios (quienes no han consumido alcohol en el último año, según nuestro Ministerio de Sanidad) tendrían más riesgo cardiovascular o de mortalidad que los bebedores “moderados” (ejem). Es lo que acaban de desmentir Stockwell T y colaboradores en un metaanálisis publicado en Journal of studies on alcohol and drugs (marzo de 2016), sobre la base de datos provenientes de (ojo) 3.998.626 individuos, y que pueden consultar aquí: www.pubmed.gov/26997174

En su estudio se han tomado la molestia de dibujar la antigua curva en J (a la que muchos jamás hemos dado crédito) y la han comparado con la verdadera curva en J, surgida de tener en cuenta que en el grupo de abstemios no solo encontraremos a quienes lo son “motu proprio” (algo poco habitual en personas sanas), sino también a quienes se hicieron abstemios porque antes eran alcohólicos o porque actualmente tienen un problema de salud que les obliga a no beber (por lo que el incremento en la mortalidad en este grupo en comparación con la de los bebedores “moderados” no debemos atribuirlo a la abstinencia, sino al alcoholismo que sufrieron o a las enfermedades que padecen). Como he visto en Eruekalert! que en las gráficas que han compartido los autores (y que aparecen también en esta nota de prensa de su Universidad) no hay restricción de uso (“Usage Restrictions: None”), aquí se las traigo. En la primera imagen tienen la antigua curva en J, y en la segunda, la real.

tradicional curva en j alcohol

Verdadera curva en j alcohol

Ya pueden imaginarse la conclusión del metaanálisis: el bajo consumo de alcohol no ejerce beneficios netos en la mortalidad al compararlo con la abstinencia de por vida o el consumo ocasional de alcohol. Por si alguien no se fía de mi inglés, ahí va la frase original: “[…] low-volume alcohol consumption has no net mortality benefit compared with lifetime abstention or occasional drinking”.

Así que pienso (pensamos) seguir repitiendo el mensaje “cuanto menos alcohol, mejor”, que es el único que debería pronunciar cualquier persona mínimamente preocupada por la salud poblacional. Ah, y cuando escuches o leas la dichosa frase “consumo responsable” acompañando a una bebida alcohólica, te sugiero responder con estas palabras pronunciadas por las doctoras Alicia Rodríguez-Martos y Beatriz Rosón,  y recogidas en el documento, “Prevención de los problemas derivados del alcohol”, publicado en 2008 por el Ministerio de Sanidad y Consumo:

“Es absurdo hablar de consumo responsable de sustancias adictivas, poniendo dicha capacidad adictiva a prueba el ejercicio de la responsabilidad”.

 

Fuente: Stockwell T, Zhao J, Panwar S, Roemer A, Naimi T, Chikritzhs T. Do “Moderate” Drinkers Have Reduced Mortality Risk? A Systematic Review and Meta-Analysis of Alcohol Consumption and All-Cause Mortality. J Stud Alcohol Drugs. 2016 Mar;77(2):185-98. www.pubmed.gov/26997174

He hablado en otras ocasiones del alcohol, aquí: http://juliobasulto.com/tag/alcohol/

P.D. 29 de abril de 2016. Ayer, 28 de abril de 2016, el doctor Jürgen Rehm y sus colaboradores publicaron un análisis en BMC Public Health en el que detallaron que cada año mueren 780.381 personas por enfermedades cardiovasculares atribuibles al consumo de alcohol (BMC Public Health. 2016 Apr 28;16(1):363.)