Texto publicado originalmente en marzo de 2015 en el blog de La Sirena, (cuando todavía colaboraba con dicho blog).

Comemos varias veces al día, por lo que es lógico pensar que nuestra manera de alimentarnos ejercerá una influencia importante en la salud bucodental. También influye, y mucho, el tabaquismo, el alcoholismo y, sin duda, cepillarnos los dientes a diario y acudir al dentista de forma regular. Pese a ello, en muchas ocasiones solo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena, como dice el conocido refrán. Algo que en este contexto podemos redactar así: “solo nos acordamos del dentista cuando nos duele una muela”.  En el presente texto intentaré que tengamos presente otro ilustre refrán “hombre prevenido vale por dos”.

Pese a que la alimentación es un aspecto crucial para la conservar una buena dentadura, no es el único. Por eso NHS Choices, el mayor portal de salud del Reino Unido, ha titulado a su más reciente escrito relacionado con la salud dental de la siguiente manera: “Consejos sobre el estilo de vida para tener unos dientes sanos”. Un escrito que comienza remarcando que cuidar nuestra salud en general es también cuidar la dentadura. Veamos de cerca sus consejos, que complemento con lo que revelan diversas investigaciones relacionadas.

1.- Cepillarnos los dientes, dar ejemplo y acudir al dentista regularmente.

Es importante cepillarnos los dientes después de comer cualquier alimento o bebida con azúcar (como una pieza de chocolate), pero no menos trascendental es tener como una norma inquebrantable cepillar bien nuestra dentadura con una pasta de dientes fluorada justo antes de irnos a dormir. En cuanto al cepillo de dientes parece que es más beneficioso usar uno eléctrico, a juzgar por la más reciente revisión sistemática de la literatura científica sobre este tema, publicada el 17 de junio de 2014 en la prestigiosa revista Cochrane Database of Systematic Reviews.

He incluido en el título de este apartado la frase “dar ejemplo” porque si queremos hacerles un favor a nuestros  hijos, además de invitarles a que se cepillen los dientes a diario (algo que tiene sentido, desde luego) conviene que nosotros mismos lo hagamos en su presencia. Y es que un interesantísimo estudio recogido en la edición de marzo-abril de 2013 de la revista Jornal de pediatria (Sociedad Brasileña de Pediatría) concluyó que “los hábitos de salud dental de los padres influyen en la salud bucal de sus hijos”. Les hacemos y nos hacemos un favor: todo en uno.

Tampoco debemos olvidar tener marcadas, en nuestra agenda, unas cuantas visitas al dentista cada año. No tengo datos al respecto, pero estoy casi seguro de que buena parte de la población es muy consciente de la importancia del cepillado regular de los dientes y de acudir regularmente al dentista para la salud dental. Lo que no tengo tan claro es que todos sepamos que el tabaco, el alcohol y una dieta insaludable también ejercen un notable impacto en que nuestros dientes se conserven “en forma” el mayor tiempo posible.

2.- Dejar de fumar, en su caso.

Según un reciente informe del Ministerio de Sanidad titulado “Tendencia de los principales factores de riesgo de enfermedades crónicas”, un 30% de la población adulta española fuma. Aunque este porcentaje es menor al observado hace unos años (excepto en mujeres de entre 45 y 64 años -su tendencia es ascendente-) conviene que el porcentaje de fumadores descienda mucho más. Un motivo es que dejar de fumar previene el mal aliento, evita que los dientes amarilleen, y disminuye mucho el riesgo de sufrir dolencias bucodentales, como la enfermedad periodontal. Los niños, por cierto, sufren también las consecuencias del tabaquismo de los adultos (es el llamado “tabaquismo pasivo”). Si alguien fuma en casa, resulta imprescindible que siempre lo haga fuera del hogar (y no solo para evitar la presencia de partículas tóxicas en el hogar, sino también para no dar mal ejemplo).

El principal motivo es, en todo caso, la prevención de graves dolencias crónicas como el cáncer. NHS Choices cita un ejemplo clarificador: una persona que fuma 20 cigarrillos al día multiplica por seis las posibilidades de sufrir un cáncer bucal en relación a un no fumador. Las enfermedades cardiovasculares, principal causa de muerte en nuestro país, tienen también una indiscutible relación con el tabaquismo. Pese a ello, una encuesta española, avalada por la Federación Mundial del Corazón, reveló que el 63% de los 175.000 participantes consideró que el tabaco no supone un riesgo cardiovascular. Así las cosas, todavía queda mucho camino por recorrer para concienciar a la población de los peligros del tabaco (uno de los cuales es el riesgo de ganar peso, como detallé en el texto “Fumar engorda. No empieces a fumar o déjalo cuanto antes”).

Como el poder adictivo del tabaco es enorme, resulta muy recomendable pedir ayuda sanitaria para dejar de fumar, además de revisar cuanto antes los sabios consejos que emite nuestro Ministerio de Sanidad en la web “Ayuda para dejar de fumar”.

3.- Cuanto menos alcohol, mejor.

El abuso de alcohol se ha relacionado con un mayor riesgo de desarrollar cáncer bucal. Para NHS Choices, del 75 al 80% de los casos de cáncer bucal están relacionados con el alcohol. Las bebidas alcohólicas también pueden erosionar la superficie exterior de los dientes, lo que lleva a una pérdida de esmalte. Las enfermedades de las encías (o enfermedad periodontal), por su parte, están fuertemente relacionadas con el abuso del alcohol, según mostraron Kim y colaboradores en 2014 (revista BMC Oral Health).

Sea como fuere, tal y como ha declarado en una reciente rueda de prensa el doctor Antoni Gual (jefe de la unidad de conductas adictivas del Hospital Clinic de Barcelona), “el alcohol es una sustancia tóxica, adictiva y cancerígena, que mata a 130.000 personas en Europa cada año. Hay 242 enfermedades relacionadas con el consumo de alcohol”. Por ello tiene sentido no olvidar que “cuanto menos alcohol, mejor”, como recomienda la Organización Mundial de la Salud desde 1996.

4.- Dieta sana, dientes sanos

Para NHS Choices, “lo que comes y lo que bebes puede causar caries en tus dientes”. Así que vale la pena seguir una dieta saludable si queremos conservar muchos años nuestra sonrisa. Reducir la cantidad de azúcar que consumimos es prioritario para la salud dental. Según detallé en mi cuenta de Twitter el pasado 11 de diciembre, “Cepillarse los dientes a menudo no compensa tomar muchos alimentos azucarados”. Lo dije porque consumimos entre el 16 y el 36% de las calorías que ingerimos a partir de azúcares, cuando no deberíamos superar, idealmente, el 5%.

¿De dónde proviene ese azúcar? La mayoría lo consumimos a partir de dulces, cereales azucarados, chocolates, galletas, pasteles, bebidas azucaradas o batidos, pero también provienen de zumos de frutas, sean o no caseros. Ojo, según NHS Choices (y según cualquier entidad reputada) “no es necesario reducir los azúcares que se encuentran de forma natural en la fruta fresca”. Este portal de salud detalla que cuando hacemos zumos “los azúcares se liberan de la estructura de la fruta” y pueden dañar los dientes si tomamos estos zumos (insisto: aunque sean caseros) a menudo. Por eso aconseja lo siguiente: “trate de no beber más de un vaso –de unos 150 ml- al día”. Tienen más información sobre esta cuestión en el texto “Mejor una fruta entera que un zumo”.

NHS Choices añade dos bebidas más que pueden afectar a nuestros dientes, aunque en este caso no a su integridad (a no ser de que las acompañemos con azúcar) sino a su color. Se trata del té y del café, que “pueden manchar nuestros dientes” si los consumimos a menudo. Su consejo es “manténgalos al mínimo para evitar que sus dientes se manchen”.

En resumen

Si queremos mantener una bonita sonrisa a lo largo de nuestra vida es conveniente que:

  1. Nos cepillemos los dientes a menudo, pero sobre todo después de consumir un alimento o una bebida con azúcar, y siempre antes de irnos a dormir.
  2. No nos olvidemos de visitar regularmente al dentista.
  3. Dejemos de fumar, en caso de hacerlo.
  4. Si tomamos alcohol, que sea la menor cantidad posible. Cuanto menos, mejor.
  5. Sigamos una dieta saludable, rica en frutas frescas, hortalizas, frutos secos, legumbres y cereales integrales.
  6. Disminuyamos al máximo nuestra ingesta de alimentos superfluos, en especial los productos azucarados.
  7. Seamos conscientes de que tomar mucho té o mucho café puede manchar, a largo plazo, nuestros dientes.

 

Nota: Muy agradecido a la preciosa modelo de la foto que encabeza este artículo, Ana Basulto Ayllón (12 años). Foto publicada con su autorización expresa.

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