¿Has caído en la cuenta de que no soy lo admirable que alguien te dijo que soy? Me alegro por ti. Porque nunca he pretendido que tú (ni nadie) me admirara, entre otros motivos porque lo único que tengo digno de admiración, mi familia, no es exactamente mío.

También me alegra, por tu propio bien, no ser quien tú quieres que sea, haberte decepcionado, haber perdido la credibilidad para ti, que hayas descubierto que se me ve el plumero, que creas que estoy más guapo hablando de [ponga aquí algo], que hayas constatado que soy un “prepotente intolerante” porque te dejo hablando solo en cuanto me faltas al respeto llamándome, por ejemplo “demagogo impresentable”.

Y me alegra que consideres que soy un radical (peor, un “talibán“) y no un moderado. O viceversa, que soy demasiado moderado y debería ser más radical. Aunque juraría que no te he pedido que seas mi profesor en el carnet de pilotar mi vida. Hace ya unos años que la conduzco, y no me va tan mal, por lo que te agradeceré que no te molestes en demostrarme cuán desviado está mi rumbo.

Me parece estupendo que estés convencido de que mis flagrantes defectos oscurecen mis pocas virtudes, pero te equivocas si consideras que tiene que importarme el qué dirán. O, mejor dicho, el qué dirás.

Me sabe mal (por ti) que te sientas defraudado porque no acepto tus bruscos imperativos disfrazados de bienintencionados consejos. Que te ofendas porque ignoro tú “crítica constructiva” (que sí, es crítica, pero tan constructiva como la nitroglicerina). Que te sientas molesto, incómodo e incluso resentido porque escribo estas líneas en vez de dedicar mi tiempo a lo que tú crees que yo, o alguien como yo, debería dedicarlo. Aunque te aseguro que no he venido a este mundo a caerte bien.

Si creíste (o te hicieron creer) que soy un Mesías, un gurú, un sabio, me alegra mucho que caigas en la cuenta de que nada de eso es cierto. Porque lo único que soy es un aprendiz que tiene el honor de tener cuatro maestras (una preciosa mujer y tres fabulosas hijas) de cuyas sonrisas aprender lo verdaderamente importante: buscar la felicidad de quienes amas.