El ejercicio físico en adolescentes se asocia a un mejor patrón de alimentación, aunque también es posible que una dieta sana les predisponga a hacer más ejercicio

Un estudio reciente centrado en adolescentes resalta la importancia de diversos factores relacionados con el estilo de vida: sedentarismo, tabaquismo, consumo de alcohol y alimentación saludable. Se constata que el sedentarismo está relacionado con un peor patrón de alimentación, aunque la investigación no permite dilucidar qué es causa y qué es efecto. Sea como fuere, es una nueva razón para recordar que, en el ámbito de la salud, el todo es más que la suma de sus partes, tal y como se amplía en el presente artículo.

Los ingredientes de un estilo de vida saludable

Seguir una dieta sana, promover la lactancia materna y mantener unas buenas relaciones sociales conforman un buen estilo de vida. También es fundamental evitar el consumo de alcohol, el sedentarismo y el tabaquismo. Los anteriores elementos, junto con el indiscutible papel de la medicina moderna, son los pilares que sostienen el “edificio” llamado salud.

Los expertos y las entidades sanitarias no dudan de que cada uno de estos aspectos tiene un peso relativo en el mantenimiento de una buena salud, en la disminución del riesgo de padecer enfermedades crónicas e, incluso, en el aumento de la esperanza de vida. Aunque no está claro si todos son igual de importantes, en los últimos años no cesan de aparecer investigaciones que van más allá y apuntan que la mejora de uno de los elementos citados puede traducirse en la mejora de los demás, es decir, que están interconectados. Es lo que sugiere un interesante trabajo centrado en adolescentes.

Alimentación y deporte en 1.900 adolescentes españoles

El estudio, llevado a cabo por Alberto Grao Cruces, Alberto Nuviala, Antonio Fernández Martínez (Universidad Pablo de Olavide, en Sevilla) y Emilio José Martínez López (Universidad de Jaén), ha evaluado si en los adolescentes existe relación entre varios de esos elementos. Se trata de algo importante, sobre todo si se tiene en cuenta que la alimentación infantil en España se aleja de un patrón de dieta sana. Así, los investigadores examinaron si la actividad física se asocia con el consumo de alcohol, de tabaco y con el seguimiento de una dieta saludable. Para ello, preguntaron mediante cuestionarios validados a 1.897 adolescentes españoles de entre 12 y 16 años.

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