La vaginosis bacteriana es la infección de la vagina más común en las mujeres de entre 15 y 44 años. Aunque no está claro qué la causa, sí sabemos que se asocia a un desequilibrio entre las bacterias “buenas” y las “dañinas” de la vagina. Quizá porque a veces desaparece sin tratamiento (según datos de CDC), muchas mujeres creen que ciertas “terapias alternativas” son las responsables de la curación de la enfermedad. Es decir, confunden “casualidad” con “causalidad” (que dos hechos sucedan a la vez no prueba que uno influya en el otro).

De entre los muchos enfoques alternativos propuestos para abordar la vaginosis bacteriana, uno de los más famosos es recurrir al consumo de bacterias probióticas, sea en forma de cápsulas, pastillas o viales, o también en forma de yogur. Sin embargo, el servicio NHS Choices, el mayor portal de salud del Reino Unido, en una revisión centrada en los probióticos, concluye que “No hay actualmente pruebas de que los probióticos, tales como los que encontramos en ciertos yogures, sean capaces de tratar o prevenir la vaginosis bacteriana” y que “los probióticos no pueden ser recomendados para las afecciones de la vagina”.

Como la revisión de NHS Choices data de octubre de 2015, me he tomado la molestia de revisar en PubMed, una de las bases de datos de artículos científicos de referencia, si desde entonces hasta hoy se ha publicado alguna investigación que permita recomendar el yogur o los probióticos para la vaginosis bacteriana. Como no sé cuándo cerró su revisión NHS Choices (sabemos que la publicaron en octubre, pero quizá dejaron de revisar investigaciones un tiempo antes), he ampliado mi búsqueda para intentar encontrar estudios publicados entre enero de 2015 y diciembre de 2016 (sí, sé que estamos en abril, pero hay investigaciones que aparecen online en fechas posteriores a la actual…). Total, que mi estrategia de búsqueda ha sido la siguiente:

“Vaginosis, Bacterial”[Mesh] AND (“Probiotics”[Mesh] OR “Yogurt”[Mesh]) AND (Randomized Controlled Trial[ptyp] AND (“2015/01/01″[PDAT] : “2016/12/31″[PDAT]))

Si copian y la pegan el texto anterior en la casilla de búsqueda de PubMed (www.pubmed.gov) verán que les aparece este mensaje: “No items found”. Es decir, no se ha publicado ningún ensayo controlado aleatorizado más desde la postura de NHS Choices.

Aprovecho para recomendarles que no se crean todo lo que escuchen sobre los probióticos, y que no confíen en la frase “lo he visto en un estudio”. NHS Choices sí está a favor de la utilización, por parte de un profesional sanitario acreditado, de dosis controladas de Lactobacillus rhamnosus o Saccharomyces boulardii para prevenir la diarrea en niños asociada al consumo de antibióticos. También cree demostrado que el yogur puede ser útil en la intolerancia a la lactosa. Pero para el resto de posibles usos de los probióticos, esta entidad se muestra mucho más cauta. Y eso que hay más de 10.000 estudios sobre probióticos (compruébenlo escribiendo en PubMed «”Probiotics”[Mesh]» -sin las comillas de apertura y cierre-).

Opino, por cierto, que la fama de los probióticos tiene mucho, muchísimo que ver con el hecho de que el mercado de estos productos supera los 30.000 millones de dólares anuales.

Por último, les aconsejo vivamente que huyan inmediatamente de páginas web en las que lean “remedios caseros para la vaginosis bacteriana” o reclamos similares. Si usted padece vaginosis bacteriana, vaya al médico, tal y como insisten desde los CDC: http://www.cdc.gov/std/spanish/vb/stdfact-bacterial-vaginosis-s.htm