No, el título de este artículo no es un chiste. Resulta que este mes de junio se han publicado dos estudios, uno en Pediatrics y otro en BMC Public Health, de los que podemos deducir lo siguiente: un biberón y una copa de vino se parecen en que en ambos casos, cuanto más grande es el recipiente, más cantidad ingiere el consumidor (bebé, en el caso del biberón, adulto -o eso espero- en el caso de la copa).

La conclusión del primer artículo, el de Pediatrics, es que usar biberones grandes en los primeros meses de vida del niño puede contribuir a un incremento de peso (indeseado, se entiende) en el bebé, porque consume más cantidad…y por encima de sus necesidades calóricas. Los autores reconocen que “el crecimiento en la infancia es un asunto complejo”, pero no por ello dejan de recomendar evitar en lo posible el uso de biberones de gran tamaño entre los lactantes alimentados exclusivamente con fórmulas infantiles. Es una medida sin efectos adversos, y fácilmente implementable. Si el bebé se queda con más hambre, pues le llenamos de nuevo el biberón y listos. Sin olvidar que a partir del año de edad conviene que el niño no amamantado pase a tomar leche de vaca (la que tomamos los adultos, para entendernos) sin biberón.

En cuanto al segundo estudio, el de BMC Public Health, es similar: ante dos copas de diferente tamaño, es bastante probable que acabemos consumiendo más cantidad de vino si la copa es más grande. Los investigadores, capitaneados por la doctora Rachel Pechey, de la Universidad de Cambridge, observaron que el simple hecho de aumentar el tamaño de la copa, incluso sin aumentar la cantidad de vino que hay en ella, puede hacer que bebamos más cantidad. Escoger copas pequeñas, por tanto, tiene mucho sentido, sobre todo si tenemos en cuenta que actualmente el consumo de alcohol es, en nuestro país, un problema sanitario de primer orden. ¿Le han dicho que una copita de vino es buena para el corazón? Pues le han engañado (ver “La verdadera curva en J del alcohol”)

A los que nos dedicamos a la nutrición no nos han sorprendido estos hallazgos. Tal y como expliqué en el texto “El tamaño de las raciones condiciona la cantidad que comemos“, una reciente revisión sistemática de la literatura científica llevada a cabo por el prestigioso centro Cochrane (Cochrane Database Syst Rev. 2015 Sep 14;(9):CD011045) ha corroborado recientemente que consumimos más comida y más bebida cuando nos la ofrecen en porciones de mayor tamaño que si lo hacen en versiones de menor tamaño.

Si quieren saber más sobre esta cuestión, además de leer los artículos originales, les aconsejo encarecidamente que no dejen de acudir a este par de textos divulgativos del portal Healthday, en los que encontrarán información la mar de jugosa, además de varias declaraciones de los autores de los estudios:

 

Referencias:

Hollands GJ, Shemilt I, Marteau TM, Jebb SA, Lewis HB, Wei Y, Higgins JP, Ogilvie D. Portion, package or tableware size for changing selection and consumption of food, alcohol and tobacco. Cochrane Database Syst Rev. 2015 Sep 14;(9):CD011045. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/26368271

Pechey R, Couturier DL, Hollands GJ, Mantzari E, Munafò MR, Marteau TM. Does wine glass size influence sales for on-site consumption? A multiple treatment reversal design. BMC Public Health. 2016 Jun 7;16(1):390. www.pubmed.gov/27268112

Pulido J, Indave-Ruiz BI, Colell-Ortega E, Ruiz-García M, Bartroli M, Barrio G.  Estudios poblacionales en España sobre daños relacionados con el consumo de alcohol. Rev Esp Salud Publica. 2014 Aug;88(4):493-513. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/25090406

Wood CT, Skinner AC, Yin HS, Rothman RL, Sanders LM, Delamater AM, Perrin EM. Bottle Size and Weight Gain in Formula-Fed Infants. Pediatrics. 2016 Jun 7. pii: e20154538. [Epub ahead of print] http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27273748