Es una pena, pero las tasas de lactancia materna en nuestro país deprimen al más optimista: menos de tres de cada diez niños son amamantados al llegar al año de edad. Por eso debemos alegrarnos cada vez que se publica una guía de alimentación en la que se afirma sin medias tintas que lo ideal es que los bebés sean amamantados de forma exclusiva hasta aproximadamente los seis meses de vida (algo que solo ocurre en un 28,5% de nuestros niños), y que continúen con la lactancia materna más allá de los dos años.

 

Es el caso de la guía “Recomendaciones para la alimentación en la primera infancia (de 0 a 3 años)” (“Recomanacions per a l’alimentació en la primera infància (0 a 3 anys))”. La publica hoy la Agencia de Salut Pública de Catalunya (aquí) y, de momento, solo está disponible en catalán…pero en breve lo estará en castellano. Editaré esta entrada el día en que se publique la versión traducida, e indicaré cómo acceder a ella. Es una guía que han coordinado las dietistas-nutricionistas Maria Manera y Gemma Salvador, a quienes, en mi opinión, debemos agradecer su impagable labor. Entre otros motivos porque esta nueva guía no solo deja claro que la lactancia materna es un pilar de salud pública, sino que va mucho más allá, dado que profundiza en aspectos que otros documentos suelen pasar por alto. De entre tales aspectos podemos destacar:

 

– el valor del afecto a la hora de abordar la alimentación infantil,

– la necesidad de respetar las preferencias del niño o sus sensaciones de hambre y saciedad (de lo que ya habló la Generalitat hace poco)

– lo innecesarios que son los triturados (de ahí que en el título de este breve texto hayan leído “BLW”, sigas de “Baby-led weaning”, concepto que tienen ampliado aquí)

– lo beneficioso que es para la economía y el medio ambiente escoger alimentos de temporada, locales y de proximidad, o

– la importancia de la seguridad y de la higiene en la preparación de los alimentos.

 


El documento surge, según leemos en sus páginas, como “fruto de la revisión bibliográfica más reciente y del trabajo y consenso de diferentes profesionales de la pediatría, la pedagogía, la nutrición y la dietética”. Uno de los profesionales que ha revisado el documento es el pediatra Carlos González, autor de libros imprescindibles tales como “Mi niño no me come”, “Bésame mucho” o “Un regalo para toda la vida”.

 

Como ya he indicado, en breve se publicará la guía en castellano, y compartiré aquí cómo acceder a ella. Mientras tanto, traduzco algunas frases que creo que vale la pena destacar:

 

“La lactancia materna exclusiva es el alimento recomendable para los 6 primeros meses de vida, y posteriormente, complementada con la incorporación de nuevos alimentos […] A partir de esta edad, la leche [materna o, si no es posible, adaptada] debe continuar siendo la principal fuente nutritiva durante el primer año de vida del  bebé, con la incorporación y complementación de otros alimentos […]. Es recomendable continuar con la lactancia materna a demanda hasta los 2 años de edad o más, o hasta que madre e hijo lo deseen”.

 

“Mientras que el bebé solo toma leche materna (o adaptada) a demanda, no necesita beber agua. A partir del sexto mes sí que se recomienda ofrecer agua al niño y que este beba en función de su sensación de sed”.

 

“En el caso de bebés alimentados con leche adaptada, a partir de los 6 meses de edad se recomienda ofrecerles unos 280-500 ml/día de leche, respetando la sensación de hambre y saciedad que manifiesten”.

 

“Es aconsejable incorporar preparaciones diferentes de los triturados. Ofrecer los alimentos enteros (a trocitos, según el tipo de alimento) permite que el niño pueda comer de forma autónoma y que disfrute de los diferentes gustos, texturas, olores y colores de los alimentos (esta práctica se denomina alimentación dirigida por el bebé, alimentación con sólidos o, en inglés baby-led weaning)”.

 

“Conviene evitar, como mínimo hasta los 3 años de edad, los sólidos que pueden suponer un riesgo de ahogo, como los frutos secos enteros (se pueden ofrecer triturados), las palomitas de maíz, los granos de uva enteros, la zanahoria o la manzana enteras o a trozos grandes, etc.”.

 

“A partir del año se puede incorporar la leche entera de vaca, en el caso de que el niño no tome leche materna”.

 

“La alimentación facilita espacios privilegiados para la comunicación, ya que permite el contacto físico, visual y auditivo con la madre, el padre o la figura de apego […]. Es recomendable que los niños compartan las comidas con la familia […]. Las comidas deben ser, pues, espacios de contacto, de relación y de afecto”

 

“Los ritmos de los niños son más lentos que los de los adultos, por tanto, para que se genere una buena relación alrededor de la comida es imprescindible dedicar paciencia y tiempo”

 

“Las comidas son momentos idóneos para la comunicación y el intercambio, para escuchar lo que dice o expresa el niño de manera no verbal, y para respetar sus decisiones (no quiere comer más, quiere ir más lentamente…)”.

 


(en el tuit que aparece encima de estas líneas leemos: #SalutPública recomienda respetar las sensaciones de hambre y saciedad de los niños https://t.co/gBLppCK6h0 https://t.co/aVKXWUc7XW)

 

“Es preferible tener una actitud receptiva y tolerante frente al posible rechazo de la comida por parte del niño, ya que un acompañamiento respetuoso y sin confrontación garantiza que estos episodios sean transitorios”.

 

“La preocupación por el niño que no come es frecuente entre madres y padres. No obstante, la problemática de la inapetencia es, a menudo, un problema de equilibrio entre lo que un niño come y lo que su familia (madre, padre, abuelos…), espera que coma”.

 

“Los progenitores  son los responsables de adquirir los alimentos que consumirá el niño y de decidir también cuándo, cómo y dónde se comerán, pero es el niño, en definitiva, quien decide si quiere o no comer y en qué cantidad, ya que es capaz de autorregular su ingesta en función de sus necesidades (salvo en situaciones de enfermedad, donde serán convenientes las recomendaciones específicas del equipo de pediatría)”.

 

“Muchos niños, hacia el año de edad, comen la misma cantidad o menos que cuando tenían 9 meses, dado que el crecimiento durante el segundo año de vida es menor que en el primer año”.

 

“Según las pruebas científicas actuales no existe una edad o un momento determinado en el que sea mejor incorporar los alimentos con gluten. Se pueden ofrecer, como el resto de alimentos, a partir de los 6 meses”.

 

“La alimentación vegetariana […] y la vegana […], bien planeadas y suplementadas cuando sea preciso, pueden satisfacer las necesidades de niños y adolescentes. […]” (se insiste en la importancia de la vitamina B12).

 

La guía, además de unos recomendables consejos sobre seguridad e higiene, incluye un interesante calendario de incorporación de alimentos (página 12), aunque se nos insiste en que “es siempre una información orientativa”.

 

Mis felicitaciones a Maria Manera y Gemma Salvador, autoras del documento, así como a los revisores y colaboradores: Anna Knörr, Anna Mª Pedraza, Anna Teixidó, Associació Catalana d’Infermeria Pediàtrica, Blanca Prats, Carlos González, Carmen Cabezas, Col·legi de Dietistes-Nutricionistes de Catalunya, Conxa Castell, Departament de Treball, Afers Socials i Famílies, Departament d’Ensenyament, Elena Boira, Emilio Vicente, Equip de pediatria del CAP Llibertat de Reus, Laia Asso, Luis Ruiz, Mª Eugènia Ortolà, Maria Blanquer, Marta Miró, Montse Ibarra, Nancy Babio, Rosa Fernández, Societat Catalana de Pediatria y Victòria Castell.

 

Ah, y mi más sincero agradecimiento a la Agència de Salut Pública de Catalunya por haber incluido en la sección de bibliografía mi libro “Se me hace bola”, un honor.

 

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P.D. (31 de junio de 2016): se acaba de publicar la versión en castellano. Tienen el texto en este enlace http://goo.gl/LMSZtN, y en esta entrada en mi blog: “La nueva guía de la Generalitat de Catalunya de alimentación infantil no es de la Edad de Piedra“.

P.D.2 (8 de abril de 2017): la Agència de Salut Pública de Catalunya acaba de publicar un texto llamado “60 preguntas frecuentes sobre la alimentación de 0 a 3 años (Generalitat de Catalunya)“.

P.D.3 (agosto de 2017): la Agència de Salut Pública de Catalunya también ha publicado un díptico sobre esta cuestión, tanto en català como en castellano, como pueden comprobar aquí: “Díptico: recomendaciones para la alimentación en la primera infancia. Generalitat de Catalunya“.

 

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