Si los progenitores consiguen dominar una serie de habilidades, pueden prevenir e incluso tratar la obesidad de sus hijos.

La obesidad es multifactorial y surge de una compleja maraña de condicionantes. Algunos no es posible modificarlos, como nuestra genética o las políticas sanitarias, pero otros sí, como la alimentación o el ejercicio que realizamos. En el caso de la obesidad infantil, sin embargo, se está ante una situación más complicada: ninguno de sus condicionantes está bajo el control del niño, tal y como declaró en 2015 la doctora Margaret Chan, directora de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, los padres sí podemos hacer algo para prevenirla e incluso para tratarla, tal y como se amplía en el presente artículo […].

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