“[…] Mi hermana es pediatra, gastroenterología [sic] y de gran prestigio, y la verdad, se ríe un poco de tus teorías. Tener a un niño enganchado a la teta hasta los 5 años…ni en la Edad de Piedra”. Es uno de tantos mensajes que recibimos (más a menudo de lo que nos gustaría) los que hablamos de los beneficios de la lactancia materna o de los riesgos de la lactancia artificial. Cierto día me harté y escribí el texto “La promoción de la lactancia materna y la insoportable susceptibilidad del ser”.

En todo caso, ¿por qué he escogido el mensaje de la hermana de la pediatra para comenzar este post en el que comparto la nueva guía de la Generalitat de Catalunya sobre alimentación infantil en su versión en castellano? Pues porque en ella leemos frases como esta:

“La lactancia materna exclusiva es el alimento recomendable para los 6 primeros meses de vida, y posteriormente, complementada con la incorporación de nuevos alimentos […] A partir de esta edad, la leche [materna o, si no es posible, adaptada] debe continuar siendo la principal fuente nutritiva durante el primer año de vida del  bebé, con la incorporación y complementación de otros alimentos […]. Es recomendable continuar con la lactancia materna a demanda hasta los 2 años de edad o más, o hasta que madre e hijo lo deseen”.

Vaya, parece que la Generalitat de Catalunya no “se ríe un poco” de “mis” teorías. Quizá la pediatra gastroenteróloga “y de gran prestigio” respondería que la guía la han coordinado Maria Manera y Gemma Salvador, dos dietistas-nutricionistas. No dos pediatras. Sin embargo, si miramos la guía más de cerca (titulada “Recomendaciones para la alimentación en la primera infancia (de 0 a 3 años) ”) veremos que la refrenda la Sociedad Catalana de Pediatría. Sociedad que está vinculada a la Asociación Española de Pediatría, cuyo Comité de Lactancia opina lo siguiente:

“Por todas estas razones y de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Academia Americana de Pediatría (AAP), el Comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría recomienda la alimentación exclusiva al pecho durante los primeros 6 meses de vida del niño y continuar con el amamantamiento junto con otros alimentos que complementen la alimentación hasta los 2 años o más, mientras madre e hijo lo deseen”.

La hermana pediatra también es gastroenteróloga, así que traigo la opinión de la ESPGHAN, siglas en inglés de la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (J Pediatr Gastroenterol Nutr. 2009;49(1):112-25):

“La lactancia materna debe continuar tanto tiempo como deseen madre e hijo […], el papel de los profesionales sanitarios, incluyendo pediatras, es proteger, promover y apoyar la lactancia materna”.

Mi obligación y la de cualquier profesional sanitario, como acaban de leer, es “proteger, promover y apoyar la lactancia materna”, no reírnos de ella. La ESPGHAN no hace mención, por cierto, a que “tener a un niño enganchado a la teta hasta los 5 años” sea algo de “la Edad de Piedra”. Lo que me recuerda a que esta semana compartí en Facebook y Twitter esta pequeña metáfora sobre la supuesta “moda” de dar el pecho:

Si leen las respuestas, verán que “Cati S. Pastor” mejoró mi metáfora, añadiéndole un necesario toque irónico: “Respirar, comer y beber también es moda. Es que estamos de un hipster últimamente…”.

Dicho esto, deben saber que la nueva guía de la Generalitat va mucho más allá, dado que no solo habla de la lactancia, también profundiza en otros aspectos de la alimentación infantil, tales como el respeto a las sensaciones de hambre y saciedad del niño, la importancia de ofrecerle alimentos saludables (o de alejarle de productos malsanos), el papel crucial del ejemplo de padres o cuidadores, la higiene o la no necesidad de ofrecer triturados a todos los niños (“Baby-led weaning”). Detallé cuatro pinceladas de algunas de estas cuestiones cuando compartí la versión en catalán de la guía en este humilde blog, en un post titulado “La Generalitat de Catalunya y la alimentación en la primera infancia: lactancia materna, respeto, BLW, higiene y otros detalles”.

Para no extenderme, y sobre todo para invitarles a que lean lo antes posible esta muy recomendable guía, solo quiero indicarles que en ella encontrarán respuesta a preguntas que los dietistas-nutricionistas escuchamos muy a menudo, tales como: ¿debemos demorar la aparición de los alimentos con gluten (como el pan) en la dieta del bebé? ¿pueden aparecer los frutos secos (chafados o molidos, se entiende) a partir de los 6 meses de edad? ¿y el aceite de oliva? ¿cuándo puedo ofrecer el pescado o el huevo a mi hijo? ¿es necesario separar la clara del huevo de la yema? (no, no es necesario -la guía no dice nada al respecto…porque no encuentra motivos para decir nada, claro-).

La guía responde a estas y a otras cuestiones tomando como referencia las más recientes evidencias científicas. Nada de la Edad de Piedra…un período de la prehistoria donde los bebés tomaban la leche de su madre más allá de los 5 años de edad. Y también respiraban, comían y bebían. Y es que hay “modas” que no caducan, por más que perjuren las malas lenguas.

Accederán a la guía si hacen clic en la imagen que aparece debajo de estas líneas.

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