Sí, me ha quedado un poco contundente el título, es cierto. Que me disculpen los investigadores que tengan a bien pasearse por este humilde blog. Al final tendrán razón los que dicen que soy un talibán de la nutrición. La pura verdad es que este artículo debería titularse “No he hallado pruebas que sustenten la creencia popular de que la manzana estriñe, y existen serios motivos para pensar que la manzana, como fruta que es, puede contribuir al buen funcionamiento del tránsito intestinal”. Pero claro, entenderán que quedaba un poco largo.

Todo esto viene a que el otro día se me ocurrió compartir esta ocurrencia en mis “redes sociales”:

—La manzana, ¿estriñe?

—El agua, ¿deshidrata?

Lo puse, desde luego, porque me parece fatal que caigan injustificados sambenitos en las frutas (ej: “la fruta nunca después de comer, que fermenta”), algo de lo que hablé, cuando todavía colaboraba con el portal Consumer, en un texto titulado “Falsos mitos sobre frutas veraniegas” (1). Es curioso que nadie piense que el queso no puede tomarse después de las comidas, o que el embutido por la noche “mata” (lo digo por aquello de “el melón por la noche mata”).

Como era de esperar, no tardaron en aparecer varios grupos de comentaristas en mi cuenta de Facebook. Por una parte, tenemos a los que estaban francamente sorprendidos. Eb Gi, por ejemplo, indicó lo siguiente “A ver, a ver. Me interesa. ¿La manzana no estriñe? Mi hijo de 11 meses va muuuuy estreñido y por eso no le damos manzana. A ver si estamos metiendo la pataaaa”. Algo similar preguntó Elizabeth Jiménez Gálvez: “¿En serio no estriñe? Mi bebé de 16 meses le encanta y no le damos porque a veces se estriñe…”.

Y, por otra parte, quienes no se creían ni en sueños que la manzana pudiera ser útil para el tránsito intestinal. Tomó la palabra Belen Ortega Civantos, quien escribió: “Los pediatras la retiran, y el plátano y la leche también. Por tema de estreñimiento. No creo que sea un mito cuando lo retira un médico”. También habló Florencia Paoli Austerlitz: “La manzana rallada y oxidada estriñe”, o Myrian Fernández Fernández: “Si está oxidada tiene un compuesto que corta las diarreas”. Katherine Pajuelo subió la apuesta: “La manzana estriñe si la das sin cáscara pero si no no estriñe”.

La cuestión es que la nutrición humana es una bonita ciencia, y como tal debe someterse al método científico y no basarse en el “amímefuncionismo” (2), y mucho menos en el “amivecinofuncionismo”. En este caso, para salir de dudas tenemos que dividir (así resumiendo mucho…) a un grupo homogéneo de individuos en dos, para a continuación dar a uno de ellos manzana (entera con piel, entera sin piel, rallada, o rallada y oxidada), y evaluar a posteriori si alguno de ellos tiene síntomas de estreñimiento o, por el contrario, padece diarrea. Si nos sumergimos en PubMed, una de las bases de datos de estudios científicos de referencia (almacena más de 27 millones de investigaciones), vemos que esa clase de estudios no existen. Pueden comprobarlo copiando y pegando en www.pubmed.gov esta estrategia de búsqueda:

(“Diarrhea”[Mesh] OR “Constipation”[Mesh]) AND ((“malus”[MeSH Terms] OR “malus”[All Fields] OR “apple”[All Fields]) OR (“malus”[MeSH Terms] OR “malus”[All Fields] OR “apples”[All Fields])) AND Clinical Trial[ptyp]

Verán siete estudios. Antes de revisarlos quiero puntualizar que si limitan los resultados a ensayos controlados aleatorizados (sustituyan “Clinical Trial[ptyp]” por “Randomized Controlled Trial[ptyp]”), encontrarán seis de los siete estudios citados, es decir, el análisis que viene a continuación es extrapolable a ensayos controlados aleatorizados.

Bien, si ordenamos los siete estudios por fecha de publicación tenemos que el primero se centró en una solución de rehidratación oral con aroma a manzana. Nada que ver con lo que buscamos (3). El segundo evaluó la biodisponibilidad de un fármaco, disperso en diferentes soluciones, una de ellas zumo de manzana (4). De nuevo, no nos sirve.

El tercero y el quinto estudio (luego sigo con el cuarto) evaluaron un complemento alimenticio llamado “Diarrhoesan”, compuesto por una combinación de pectina de manzana y extracto de manzanilla (5,6). En el estudio, el complemento pareció tener cierta efectividad, aunque desde luego hacen falta más estudios para corroborarlo. Los he buscado, sin éxito. No podemos dejar de lado, en todo caso, tres consideraciones.

  1. Ninguno de los dos estudios evaluó la manzana, sino extractos concentrados de la misma.
  2. En el estudio se evaluaron dos compuestos a la vez: pectina y manzanilla. No sabemos, por tanto, a cuál de las dos sustancias es atribuible el efecto observado, si es por una sinergia…o si es simple azar, algo que ocurre en muchas ocasiones. También pueden concurrir otras posibilidades, algunas relacionadas con los conflictos de interés (no dejen de leer los libros “Mala farma” y “Mala ciencia” de Ben Goldacre). Ah, si creen que la manzanilla es el no va más de la salud, deben saber que los concentrados de manzanilla no solo no han probado de manera fehaciente ser efectivos para ninguna condición (y eso incluye el insomnio -7-), sino que además pueden producir abortos involuntarios, según MedlinePlus (8).
  3. Y la tercera consideración es que ni la Comisión Europea ni la Food and Drug Administration permiten atribuir a la pectina una supuesta capacidad para tratar la diarrea (9,10).

Seguimos. El cuarto estudio evaluó el efecto de zumo de manzana, de zumo de uva o de agua coloreada en 90 bebés de 10 meses con diarrea aguda. No hubo grandes diferencias, pero quienes tomaron zumo presentaron más pérdidas fecales, aunque tras el primer día no hubo diferencias significativas (11). ¿Ya han leído, por cierto, el texto que redacté para Consumer en enero de 2016, titulado “Dieta astringente para niños con diarreas agudas: desaconsejable”? La palabra “desaconsejable” en el título ya les da una pista importante (12).

El sexto estudio (ya hemos citado el quinto) (13) constató en diez niños sanos (una muestra muy pequeña, no tiene sentido extraer conclusiones categóricas de este estudio) que un zumo de manzana con toda su pulpa no afectó a la consistencia de las heces de los niños, algo que sí pareció ocurrir con la pulpa de manzana procesada enzimáticamente. Seguimos sin resolver nuestra duda sobre el supuesto “poder astringente” de la manzana.

Por último, el séptimo estudio valoró la absorción de carbohidratos tras ingerir zumo de manzana o zumo de uva por parte de 28 niños sanos, para constatar que el zumo de manzana genera una mayor malabsorción de carbohidratos (14).

En fin, lo dicho, que no he hallado ningún estudio que muestre que la manzana estriñe. Tampoco aparece alusión alguna en ninguna guía clínica, dicho sea de paso (sustituyan “Clinical Trial[ptyp]” por “Guideline[ptyp]”).

¿Por qué nadie hace estudios sobre este tema? Seguramente a causa de que es una inútil pérdida de tiempo, recursos y dinero. Porque lo lógico es pensar que un alimento rico en agua y fibra dietética no solo no va a producir estreñimiento, sino que más bien va a contribuir al buen funcionamiento del tránsito intestinal. De ahí que, en enero de 2013, una revisión de la Asociación Americana de Gastroenterología indicara lo siguiente (15):

“Los potenciales beneficios terapéuticos de la fibra dietética, su bajo coste, su perfil de seguridad y otros potenciales beneficios para la salud justifican considerar los suplementos de fibra, tanto como un suplemento estándar de fibra como a través de la dieta, como el primer paso a considerar en pacientes con estreñimiento crónico, particularmente en atención primaria”.

Si entramos hoy en MedlinePlus, no tardaremos en dar con un documento titulado “Alimentos ricos en fibra”, actualizado el 8 de marzo de 2017, en el que leemos esta frase (16):

“La fibra vegetal, el tipo que usted come, se encuentra en las frutas, las verduras y los granos […]. Las dietas ricas en fibra también pueden ayudar con el estreñimiento”.

En el ámbito científico se suele repetir con insistencia, y con razón, que quien afirma debe probar. Es decir, quien asegura que la manzana estriñe es quien tiene que traer pruebas fehacientes de que tal cosa es cierta, no somos el resto de mortales los que tenemos que evaluar la afirmación. Entenderán mejor esta cuestión leyendo la entrada “Tetera de Russell” en la Wikipedia (17), o bien el texto que redactamos David Calbet y un servidor para Comer o no comer, titulado “Señalar al melón como causa de su pudrimiento, ensayo aleatorizado y controlado” (18). En resumen, que cuesta infinitamente más desmentir una trola que difundirla.

¿Quieren saber qué va a pasar en mi Facebook en cuanto comparta este artículo? Que como mínimo una persona dirá algo así como: “Vale, puede ser que la manzana no estriña, pero no me negará usted que el plátano y la zanahoria son astringentes. Lo dicen los médicos”.

 

Nota: Si tienen dudas sobre bulos nutricionales, sobre la nutrición basada en la evidencia, sobre la alimentación infantil o sobre la dieta vegetariana, quizá les interesen estos cursos que imparto en breve:

Más información sobre cursos y conferencias de un servidor: www.juliobasulto.com/conferencias

 

Bibliografía citada:

1.- Basulto J. Falsos mitos sobre frutas veraniegas. Consumer. 25 de agosto de 2015. En línea: http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/aprender_a_comer_bien/2015/08/26/222454.php

2.- Basulto J. “Amimefuncionismo, flores de Bach y obesidad. ¿Tríada discordante?”. Espacio Abierto. 18 de noviembre de 2014. En línea: http://psicologiaynutricion.es/?p=892

3.- Pieścik-Lech M, Szymański H, Szajewska H.  Efficacy and safety of a new apple-flavoured oral rehydration solution in children with acute gastroenteritis: a double-blind randomized controlled trial. Acta Paediatr. 2012 Oct;101(10):e458-64.

4.- Séchaud R, Dutreix C, Balez S, Pommier F, Dumortier T, Morisson S, Brun E. Relative bioavailability of deferasirox tablets administered without dispersion and dispersed in various drinks. Int J Clin Pharmacol Ther. 2008 Feb;46(2):102-8.

5.- Becker B1, Kuhn U, Hardewig-Budny B. Double-blind, randomized evaluation of clinical efficacy and tolerability of an apple pectin-chamomile extract in children with unspecific diarrhea. Arzneimittelforschung. 2006;56(6):387-93.

6.- de la Motte S, Böse-O’Reilly S, Heinisch M, Harrison F.  [Double-blind comparison of an apple pectin-chamomile extract preparation with placebo in children with diarrhea]. Arzneimittelforschung. 1997 Nov;47(11):1247-9.

7.- National Center for Complementary and integrative Health. 5 Myths About Popular Natural Products Marketed for Disease Prevention and Wellness. Última modificación, 25 de enero de 2017. En línea: https://nccih.nih.gov/health/tips/disease-prevention

8.- MedlinePlus. Roman chamomile. Última actualización, 13 de marzo de 2017. En línea: https://medlineplus.gov/druginfo/natural/752.html

9.- European Commission. EU Register on nutrition and health claims. En línea: http://ec.europa.eu/food/safety/labelling_nutrition/claims/register/public/?event=search (búsqueda: “Pectin”).

10.- Steven Pray W, Pray JJ. Diarrhea: Sweeping Changes in the OTC Market. US Pharmacist. 2005;30(1). En línea: http://www.medscape.com/viewarticle/498381

11.- Valois S, Costa-Ribeiro H Jr, Mattos A, Ribeiro TC, Mendes CM, Lifshitz F. Controlled, double-blind, randomized clinical trial to evaluate the impact of fruit juice consumption on the evolution of infants with acute diarrhea. Nutr J. 2005 Aug 9;4:23.

12.- Basulto J. Dieta astringente para niños con diarreas agudas: desaconsejable. Consumer. 27 de enero de 2016. En línea: http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/aprender_a_comer_bien/2016/01/27/223245.php

13.- Hoekstra JH, van den Aker JH, Ghoos YF, Hartemink R, Kneepkens CM. Fluid intake and industrial processing in apple juice induced chronic non-specific diarrhoea. Arch Dis Child. 1995 Aug;73(2):126-30.

14.- Smith MM, Davis M, Chasalow FI, Lifshitz F. Carbohydrate absorption from fruit juice in young children. Pediatrics. 1995 Mar;95(3):340-4.

15.- Bharucha AE, Pemberton JH, Locke GR 3rd. American Gastroenterological Association technical review on constipation. Gastroenterology. 2013 Jan;144(1):218-38.

16.- MedlinePlus. Alimentos ricos en fibra. Última actualización: 8 de marzo de 2017. En línea: https://medlineplus.gov/spanish/ency/patientinstructions/000193.htm

17.- Wikipedia. Tetera de Russell. Última modificación: 2 jun 2016. En línea: https://es.wikipedia.org/wiki/Tetera_de_Russell

18.- Basulto J, Calbet D. Señalar al melón como causa de su pudrimiento, ensayo aleatorizado y controlado. Comer o no comer. 13 de enero de 2014. En línea: http://comeronocomer.es/mitos-de-los-alimentos/senalar-al-melon-como-causa-de-su-pudrimiento-ensayo-aleatorizado-y