No cabe duda de que la alimentación infantil en España se aleja de un patrón de dieta saludable, tal y como han mostrado en febrero de 2014 Tognon y cols. en la revista Nutrition, metabolism, and cardiovascular diseases (1). Ello, sumado a las preocupantes tasas de exceso de peso en la infancia que se observan en nuestro país (aproximadamente tres de cada cuatro niños presenta sobrepeso u obesidad), justifica la implementación de toda medida que muestre pruebas de eficacia y esté exenta de efectos adversos. Sobre todo si se tiene en cuenta el papel determinante que desempeña una buena alimentación para prevenir una larga lista de enfermedades crónicas en la edad adulta. Pese a que existen autores que consideran que buena parte de la prevención de los malos hábitos dietéticos y de la obesidad infantil debe recaer en medidas gubernamentales (Ej.: incorporación de los Dietistas-Nutricionistas en salud pública, prohibición de la publicidad de alimentos malsanos dirigida a niños, promoción de la lactancia materna, entornos saludables de nutrición en las escuelas, financiación a campañas de promoción de frutas y hortalizas, etc.), lo cierto es que los padres o cuidadores, a nivel individual, pueden ejercer un gran papel a la hora de promover una dieta sana (2). […]

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Cita bibliográfica: Basulto J. Educación alimentaria de los niños en base al ejemplo de los padres. En: Resúmenes de ponencias: VI Congreso de la Fundación Española de Dietistas-Nutricionistas (FEDN). Valencia; Rev Esp Nutr Hum Diet. 2014; Vol. 18(Supl. 1): 36-37.